11 mar. 2012

CURIOSIDADES CURIOSAS DE CADIZ

En los pocos ratos libres que tengo para “navegar” por internet, me gusta leer aquello relacionado con Cádiz; y es por eso por lo que intentare trasladar al “TABIQUE” algunas de las cosas que encuentro en el “ciberespacio”..
Por supuesto, siempre que las conozca, citare fuentes y autores; y si no fuese así y alguien se reconoce como autor de lo que aquí viera escrito, que no dude en decírmelo para subsanar el error. Y con esta pretensión doy comienzo al primero de los artículos. El autor del mismo es Moisés Camacho, y lo publicó en su blog “Cadizmáscerca”. Espero que sea de vuestro agrado...
Y dice así:

"En la cofradía del Santo Entierro desfilaba una canina que simbolizaba una alegoría del triunfo de la vida sobre la muerte como la actual de la Cofradía del Santo Entierro de Sevilla, pero mientras en Sevilla procesiona una talla de Juan de Astorga, la de Cádiz era un esqueleto humano verdadero cedido por el Decano de la Facultad de Medicina, sin especificar ni la identidad, ni el sexo del mismo, no se sabía nada en absoluto de lo que había sido o hecho durante su vida civil. . Tras la salida procesional, el esqueleto era devuelto a la Facultad y al siguiente año cedían otro esqueleto distinto, así que fueron muchas las personas que fueron procesionadas por las calles de Cádiz como la muerte, solo que estas muertes tenían nombres y apellidos.
                                              
                                                     LA CANINA DE CADIZ (1.890 )



El 30 de mayo de 1818 nacieron en Cádiz una pareja de siameses, hijos de Antonia Fernández, natural de esta ciudad, de edad 30 años, y de Domingo Dodero de Génova de 36. Vivieron hasta las 4 y 13 minutos del día 4 de Junio, siendo objeto de la admiración de cuantos los vieron. Fueron bautizados en Santa Cruz y en la partida de bautismo se recoge “En Cádiz, 30 de mayo de 1818 a las diez de su mañana, se presentó en el archivo de esta Santa Iglesia Catedral, una mujer con dos niños unidos por el medio cuerpo horizontalmente, teniendo cada uno sus dos brazos con manos y dedos perfectamente distintos; las piernas del varón pegadas por las plantas de los pies hasta los dedos que estaban sueltos y en movimiento cada uno y las de la hembra sueltas completamente y señalada la variedad de sexo…”
                                 



Apareció en Cádiz en 1993, en una de las casas del Cerro del Moro, una mancha de humedad en la fachada exterior en la que muchos creyeron ver el rostro de Cristo. Durante varios días muchos fueron los curiosos que se acercaron para rezarle y depositarle flores y fue portada del Diario de Cádiz durante varios días. Los vecinos empezaron a cansarse y le plantaron cal para taparlo, pero en repetidas ocasiones, la cal fue arrancada para admirar de nuevo el rostro. Se acercaron algunas “videntes” que presagiaban el fin del mundo en esos días y diferentes tragedias, viendo la aparición del rostro de Cristo como un aviso al deterioro del ser humano. Muchos otros ni siquiera vieron bien los rasgos en esas manchas de humedades que nos dejó la casualidad y se reían y jactaban de los “Creyentes”.
                                 

CONTINUARA...

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