9 feb. 2012

Al flojo

Articulo publicado en Andaluciainformación el 01/04.

La vida laboral de un flojo cabe perfectamente en un ticket de la zona azul. No tienen antigüedad ni en el Ocaso. El único esfuerzo que hacen es para cambiarle las pilas al mando del televisor. En su armario nunca verás ropa de salir a la calle, sólo encontrarás batines, zapatillas de paño y calcetines blancos con raquetitas de tenis en el tobillo. Curioso dato, dichas alpargatas suelen estar gastadas por la zona del talón hacia la derecha, porque el flojo tiene las piernas arqueadas de rozarse los gemelos. Cuando el padre o la madre le manda a hacer algo, siempre soplan, al parecer son del club de los llenadores de globos, es para lo único que sirven.

En el portarevistas de al lado del sofá donde siempre están tiraos, nada más que tienen el Teleprogramas y un taco de pasatiempos de sopas de letras. Te responden a cualquier duda que tengas de algún programa televisivo. Por ejemplo, -¿A qué hora tiran a El Golosinas del helicóptero de Supervivientes?- el flojo te responde en segundos: “Sobre las diez y media, que es cuando sube la marea en Honduras”. Cuando hacen zapping con el mando de la tele nunca se paran a ver Bricomanía, siempre sintonizan el Canal 47 o donde anuncian el colchón de Lo Mónaco, momento en el que congelan la imagen. No leen el Marca, por temor a tener agujetas. Pero lo que nadie ha investigado es ¿por qué el sudor de un flojo es más fuerte que el de uno que trabaja? ¿No hay Rexona que pueda con ellos?

 Espero que algún lector de gañote me lo aclare. La hamaca donde se sienta, aparte de estar descolorido el skay, los dos botones más bajos de dicha hamaca, siempre están sueltos. Y si le dan por salir en una cofradía, cosa rarísima, suelen elegir la que tiene el itinerario más corto y con más probabilidades de que llueva. Que conste, que a este personaje jamás lo he visto en Cádiz ¿eh?

Que paséis una gran Semana de Pasión y por Dios, si alguna cofradía entra con retraso en la carrera oficial, perdonarla que seguro la cruz de guía la porta el flojo. Blam, blam.

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