7 nov. 2015

Los niños de ahora y el Jalowin

EDITADO EN www.cadizdirecto.com
 
La Juventud de hoy disfruta con un susto. No se conforman con leer el Boletín Oficial del Estado sino que quieren más.
En mi juventud eramos distintos, nos asustábamos con poca cosa, quizás porque teníamos el corazón como un piso de VPO mu chico. Si en aquellos tiempos un 31 de octubre jugando a la lima en la plaza San Antonio viéramos a doce tíos como trinquetes vestidos de vampiros, hubiésemos pensao sin
lugar a dudas… ”Ojú gafa, la grifa está entrando en Cádiz en los botellines de cervezas o “el gallego del freidor ha hecho una fritá de optalidones”.
No hacía falta que llegase alguien disfrazao para tener miedo y correr, sólo con esperar la caída de la tarde y encontrarte a Juan el Mona te faltaba Parque Genovés para sudar más que Oli en Chapín.
Jamás vi una guitarra como la de Juan Mona que corriese tanto y no desafinara. En una ocasión estaba yo entortao queandome jugando al contra en la cascada del parque, cuando uno de nosotros, concretamente Paco El Tarta, empezó a gritar cuando vió de lejos a Juan Mona…”Ju…..an…. La…..gui…tatata…”, claro tardo tanto el cabrón en terminar de meterse con él, que cuando quise correr ya lo tenían encima.
 
Me quedé encasquillao dentro de una rueda del Vaca, que es lo que utilizábamos de columpio y te puedo jurar por mi madre, que ni la cara de Teófila después de comer con el Kichi me hubiese provocado más miedo.
Entregado a Juan en cuerpo y alma, y con las manos levantá entablamos una conversación corta y precisa. El sujetando la guitarra por LA mayor me decía en su idioma, ¿ahora que, cabrón? Yo le contesté lo primero que se me vino a la cabeza “Te afino la guitarra Juan, que los Hindúes necesitan un punteao”.
Pero puestos a comparar los sustos de antes y de ahora, me quedo con el miedo que provocaba las novelas de convoy de Estefanía, el tri ki traque húmedo, la patá en la espinilla de quearte jugando al torito losa, el evitar comerte la reja del convento de San Francisco jugando al manguiti toca las palmas, de encontrarte a La Cabrío fresca, a Marchena afeitao, etc etc…
 De los recibos del IBI, del agua, la luz, y de los discursos de Rajoy ya hablaremos en otra ocasión que no está el día, después de anoche, para más miedos. He dicho.
 


 
  
 
   
 

 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 
 

 
 
 
 



 

 



 

 

 

 

 

 

 
 

 



 

Entregado a Juan en cuerpo y alma, y con las manos levantá entablamos una conversación corta y



precisa. El sujetando la guitarra por LA mayor me decía en su idioma, ¿ahora que, cabrón? Yo le

contesté lo primero que se me vino a la cabeza “Te afino la guitarra Juan, que los Hindúes necesitan




un punteao”.

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