16 jun. 2014

Debut playero

EDITADO EN CADIZ DIRECTO.COM
Este pasado fin de semana la caló no invitaba a nadie ni hacer un chapú ni a empapelar el cuartito de tu suegra, solo quedaba ir a la playa.
Más blanco que una corvina con la tensión baja pero por cohones a la playa. Fijarse si yo tengo la piel sensible, que pa encender la tostadora me tengo que poner protección 90, porque enseguida me señalo.

Poquita gente en la playa, unas 7.500 personas por metro cúbico de arena volaera. Sufriendo como un costalero de San Gonzalo en la recogía, arrastrando palo de sombrilla, la nevera rozando algas, y va mi niño (que estaba entretenío viendo a un cabrón que tiraba una cometa) no me ve y me pisa las chanclas por detrás partiéndose el latiguillo. ¡El coraje que dá, que delante de la gente se te salga el latiguillo de la babucha! Si es en tu casa deshollinando te da igual, te cachondea de la alpargata, pero en la playa es distinto picha, ya sin querer, le ha dao tema a to las marías del alrededor pa criticarte.
 
Cuando el niño se te pega al lao, le dices como Sergio Ramos a Robben en la salida de un corne con voz bajita por no darle un tragantón ¡Juanito que eres un capataz de un paso de gloria, que tarda en frenar cabrón! Tu parienta se da cuenta y te amonesta verbalmente por insultar al niño.
 
Primera pregunta a tu esposa: ¿dónde nos ponemos, Cari? Ella: “En cualquier lao chati”. Tú al escuchar esto le coge la vez, sueltas las cosas rápidamente antes que se arrepienta, sacas la sombrilla con la misma decisión que un cincel un peón de Trebujena y dice ella “Aquí no ¿no?, que da el viento de cara”. ¡Ni chanquete tenía huevos de saber que viento era y mi mujer dice que da de cara! A otro lao, venga más pa arriba, saca otra vez la estaca y cuando voy a clavarla otra pregunta adobá de dudas, ¿Aquí va a dar mucho el sol chati ¿no?, con las manos en garra y hablando pa entro (porque no hay cohones de replicarle nada en voz alta y con el volumen de la música de una consulta de podólogos, o sea, bajito) dice.- “Sí hija sí, todavía la Teo no ha traío los pinos pa la orilla.
 
Te mira con pena como la que está esperando cola en un besapié, te da un voto de confianza y dice “bueno aquí mismo”. Termina de rellenar la nota simple de los terrenos que vas a ocupar para la sombrilla, las sillas y el radio casseett Sanyo, paga el IBI playero que te corresponde por coeficiente y te dicen tus tres hijos que te esperan en la orilla con un cocodrilo cada uno en los brazos y los pitorros pa fuera preparaos para soplar: “Llénalo papi ¿no?”.
 
Y ya no aguantas más y dices “toma pichita mía, el numero del móvil del Vaca, llámalo y que venga con el compresor. ¡Ya estoy tumbao en la hamca!”
 
He dicho.
 

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