5 jul. 2016

Váyase Sr. González


EDITADO EN CADIZDIRECTO.COM

 
Señor alcalde: usted está acabando con todo lo que Teófila hizo en el corto plazo de tiempo que estuvo como alcaldesa de Cadiz, sólo veinte años. A ver si se va enterando de lo exigente que es el gaditano, siempre involucrado en defender la política social y laboral de esta ciudad, a la lucha sea contra quien sea, por tal de  dejar intacta la dignidad de los más necesitados. No nos conformamos con poco, cada día queremos más y exprimimos a los mandatarios sean del partido que sean, porque Cádiz no se casa con nadie, como mucho se toma de dicho.
Señor González: tiene que conseguir proyectos para nuestra ciudad como siempre hizo Teófila. Ella con fulás al cuello y gaviota en mano, se presentaba en Madrid y cuando gobernaba su compatriota Aznar le cantaba las cuarenta, para conseguir más carga de trabajo en nuestros astilleros. No paraba hasta que no lo conseguía.
Usted debe de recordar que estando ella en la Alcaldía había caravanas de petroleros en la Bahía para entrar en astilleros. En esos tiempos, a los niños que se bañaban en La Caleta, las madres le tenían que advertir: “niño no irse más pa allá de agua por el pecho, que te va meter un carguero en el ojo”. “Carlito antes de cruzar nadando mira pa los laos no vaya a cogerte un destructor picha”. ¿No lo recuerda, señor González, el transito que había?
Que los afiliados a ese partido de Podemos sepan que Teofila habló con quien tuviera que hablar para abrir y darle vida al edificio del Olivillo, por cierto ese edificio es como el último hijo de la Presley nadie tiene cohones saber de quién es. Creo que de la UCA y no de la Coide. Se partió el alma para hablar y presentarse en Sevilla para decirle a Griñán que tenía que abrir la Escuela Náutica de Cádiz, ahí está abierta, para que las palomas de buche hagan nidos. Eso es trabajar por una ciudad y no usted señor González.
Teófila se gastó de su bolsillo !ojo! de su sueldo, diez docenas de macetones para que en cada esquina de Cádiz oliera a apio. Esperó cobrar la paga de julio para invertir dinero en paneles y vallas publicitarias del Ayuntamiento. Tal fue así, que Fermín Cacho estuvo a punto de pedir como ciudad de entrenamiento Cádiz, por la de vallas que había que saltar.
Partió la hucha de su nieto para tener a su lado a los medios de comunicación a base de publicidad. Hizo un escote con sus concejales y reunió dinero para adquirir (para no repetir mucho comprar), doscientos azulejos, que fueron destinados a homenajes de comparsistas y artista del flamenco, porque ella amaba el Carnaval y todas las fiestas gaditanas. No como usted que no ha pisado el Falla ni para ver Tiburón 1.
 Aprenda de ella que fue la única alcaldesa de España que dejó viudo a Renfe, enterrando el tren. De la noche al día, construyó el Pabellón del Casco Antiguo, obra que duró alrededor de diez años. Eso sí, no me dirá usted que no cuajó el hormigón. Jugó a la escoba como nadie: hacía una obra y se apuntaba diez. Abrió calles tres veces en el mismo año: la calle nueva era la Yola Berrocal se abría sola, un mes para meter el cable de Ono, otro mes para cambiar el acerado y otro para las tomas de agua.
Señor González pero todo no van a ser críticas a su labor, menos mal que la Cabalgata del Carnaval le salió bien si no yo como gaditano luchador me muero. He dicho.
 
 

Más palos al cuarteto

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Siempre me llamó la atención la valentía de muchos cuarteteros al enfrentarte a un público distinto como es el aficionado de carnaval en plena ebullición. O sea, repleto de alcohol de la barra.
 
El cuarteto es donde uno se hace más visto y a la vez protagonista. En otras modalidades, por ejemplo el coro, hay madres que aún le cuesta trabajo ver al hijo desde butacas. Entre los tipos tan laboriosos que sacan, las de cuerdas que tienen y lo feo que son muchos aunque se lleven maquillándose doce horas. Usted debe de comprender que para cualquier persona, aunque sea un familiar cercano, desde Gallinero y con la luz media apagá no tenga cohones de ver su hijo mascando letras o cantando, que también los hay.
 
El penúltimo palo que ha recibido esta modalidad, ha sido la exclusión de los corre calles de coplas que se celebran en el baluarte de candelaria, para aficionados de fuera porque de Cadi Cadi va poca gente. Al parecer y no es segurola asociación de autores ha decidido (según cuentan) que un cuarteto no debe de cobrar lo mismo que por ejemplo un coro. El coro son muchos (no hace falta contarlos, se ve desde lejos y cantan apilados, pero en orden militar). Es injusto completamente. Es como si Pulpón, el famoso representante, le dijese a Peret que tiene que cobrar menos porque en Mocedades son más y la que está medio necesita triple dieta de lo que tragaba esa muchacha. Una cosa horrorosa que nada más que ocurre en Cadiz. Cobrar más no por la calidad, sino por el espacio que ocupa en el tablao. Un IBI pero al tres por cuatro, podríamos denominar.
 
Llevo diciendo años que los cuartetos están menospreciados. El cuartetero, quieran o no, reza de chufla para el resto de modalidades. Aunque te lo adornen con esa frase que dice “qué arte tienes”. O cuidado con esta: “Que sepas que te quiero tela”. Cuando te digan esto último en Cádiz, échate a temblar, no hay barniz en el mundo que cubra tal falsedad.
 
Y a la vista está, ¿cuántos palos lleva recibido la modalidad y cuántos comparsistas, coristas o chirigoteros os apoyan? Ni uno. Se limitan a decir de boca pa fuera lo de siempre: “El cuarteto está claro que es lo más difícil de hacer, hacer reír es lo más complicado”. Y yo corroboro lo anterior y añado que lo que es complicado es vivir del carnaval sin querer doblarla. Eso sí que es difícil, picha, y a costa de los demás.
En un carnaval donde las agrupaciones son en su mayoría empresas y que a la vez se están cargando la sencillez con la que se iba antes a cantar al Falla.
El cuarteto fue utilizado muchos años para tapar fracasos de comparsas y de chirigotas. Cuando se
inventaron los desiertos en los primeros premios, para satisfacer a los niños bonitos del concurso.
O sea, coros comparsas y chirigotas.
El cuarteto tiene la mayor arma con la que hacer daño: el humor mezclado con crítica ácida. Sin miedo a que te quiten nada, porque ya todo se lo han quitado. Ridiculizar a la asociación de autores en el escenario y que los propios miembros de dicha asociación se rían, pero que por dentro se estén acordando de tu puñetera madre. Pero eso en el interior es lo que nos gusta y seguro que tendríais el apoyo del aficionado, porque este no engaña a nadie ni entiende de dinero, ni empresas, solo de originalidad.
Un dato, aunque levante ampollas y las críticas lluevan a mares, el año que viene al abrir cortinas se ve a un grupo de la asociación de autores tirando céntimos y euros en el escenario y los cuarteteros agachado cogiéndolos de rodillas, mientras que coristas, comparsistas y chirigoteros ríen y beben como hicieron los malnacidos ingleses en esta Eurocopa con los niños rumanos. Ya veréis, como sólo se habla de esto en esa función.
Como espero que se hable de esta columna, aunque me digan que arte tienes, pero por dentro se esté acordando de mis muertos. Todo mi apoyo a todos los cuarteteros. He dicho.